Creo que mi segundo nombre podría ser desastre, soñar se me da demasiado bien, pero mi realidad es muy distinta a lo que deseo.
Verte y no querer comerte la boca se me hace difícil, y sentir el impulso de escribirte es lo más natural del mundo cuando te veo conectado, me gustas tanto que ya ni sé cómo mantenerme en mis cabales. Me cuesta fingir que todo está marchando bien cuando quiero morir de placer entre tu brazos; qué hermoso amaneciste hoy en mis pensamientos, ojalá pudiéramos dormir juntos un día...
Me quedo mirando tus fotos, leo tus comentarios, estoy a la expectativa de que comiences el diálogo, busco hacerte reír, escucho la música que me enseñas y te hago preguntas absurdas con tal de que no te marches. Creo que no soy la única que ha experimentado esto, la mezcla de calentura con interés y cariño es muy peligrosa.
Mi segundo nombre tal vez tendría que ser fantasiosa o inmadura.
Tu inteligencia me excita, tu sonrisa me acelera el corazón y tu voz hace que me tiemblen partes del cuerpo que ni conocía. Qué bien me haría que creyeras al menos por un momento que yo soy la mujer de tu vida...
Por primera vez no estoy segura de poder diferenciar el amor de la calentura o el capricho. Porque él me interesa, me remueve las tripas, me enoja, me atrae y me excita. Su voz me seduce, su risa me encanta y todo lo que le rodea tiene el aire de lo prohibido que me fascina.
Muchas veces no puedo descifrarlo, otras tantas me dejo sorprender por sus confesiones, habla con el desparpajo de un hombre que no parece tener remordimientos de las cagadas que se ha mandado. Se equivoca pero lo goza.
Es una persona de mundo, de calle, de experiencias acumuladas, basadas en su valor por arriesgarse una y otra vez.
No puedo definir qué es para mí o qué soy para él, pero su piel me llama, su boca se me vuelve irresistible.
Vino a mi vida para confundirme, para hacerme replantear la idea del amor y la eternidad, vino para romper las cadenas de mi mente y darme libertad... Antes de él no me cuestionaba nada, solo vivía creyendo que era feliz, pero llego y dio un vuelco en mis ideas, me hizo ver que todo en mi mundo era gris y estático; trajo dinamismo y pasión, trajo calentura y curiosidad, desperto mis sentidos, sacudio mis cimientos, derribo mis miedos.
Vino a mi vida para acelerarme el pulso y encenderme el alma de entusiasmo. Vino para complicarme la existencia con su sonrisa, su encanto y su sinceridad.
Vino para hacerme recordar que por personas como el, vale la pena salir de la rutina y enfrentar los desafíos en vez de esquivarlos.
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